Es hora de empezar la construcción de un mundo de iguales, atendiendo a lo diferente fraternamente y buscando un lugar para cada uno.
3 de Diciembre:Abrí los ojos a las discapacidades!!!!
Escrito en Interiormente, Mis sueños, Mundo Nuevo, casitodo, palabras
Milagro de Amor
Creo en los milagros. Presencio milagros cotidianos.Por todos lados: en casa, en el Consejo Escolar, en el jardín de Ceci, en Iván, en mí!. Entre todos podemos hacer el milagro de la Paz. Forjado con los mejores materiales del mercado: justicia, libertad, respeto, unidad, solidaridad, fraternidad e igualdad . Si lo hacemos con empeño diario “quizá , entre todos, logremos “un milagro de Amor”.
La poesía, que es también preciosa canción repite una y otra vez que LA VIDA MISMA ES UN MILAGRO DE AMOR.
Si me voy antes que vos
si te dejo en estas tierras
no te asustes de la noche
que en la noche vivo yo.
Si me voy antes que vos
si es así que estás dispuesto
quiero que tus noticias
hablen del aire y del sol.
Quiero que siempre recuerdes
lo que dijimos un día
que cada vez que te rías
rio contigo mi amor…
y no te olvides de algo
que se adivina en la vida
y es que la vida misma
es un Milagro de Amor.
Si me voy antes que vos
y visito tu silencio
no es para que estés triste
ni para ver tu dolor.
Quiero decirte mi amor
en estas torpes palabras
que cada vez que llores
lo sabrá mi corazón.
Y nos encontraremos
pues siempre estuve a tu lado
hacia dónde y hasta cuándo
esas son cosas de Dios.
Y nos encontraremos
pues siempre estuve a tu lado
siempre aunque me vaya antes
es un Milagro de Amor.
Jaime Ross
Escrito en Interiormente, Mis sueños, Mundo Nuevo, Unidad, palabras
25 de noviembre: Día Internacional contra la violencia a la MUJER

Escrito en Interiormente, Mundo Nuevo, casitodo
La sonrisa: un Don
Ojalá vos, todos, quieran y puedan sonreír de manera permanente, comenzando desde el alma, haciendo fluir la alegría por los ojos y desbordándola por la sonrisa. Te aseguro un día mejor,y si alguno te observa tendrá marcada esa sonrisa varios instantes después, incluso algunos la recordarán de por vida. Cada momento de nuestra vida es único. No pierdas la oportunidad de mostrar tus sentimientos, de despertar emociones sanas y transmitir la energía misma de la vida. Es una cualidad innata que todos poseemos, por el simple hecho de ser seres humanos, y la sonrisa es un canalizador por excelencia del sentir la dicha que la vida misma nos entrega y que sólo debemos estar siempre atentos a percibir, y a responder de la mejor manera posible. Siempre con el corazón.
Hay, ya lo sé, sonrisas mentirosas, irónicas, despectivas y hasta ésas que en el teatro romántico llamaban «risas sardónicas». Son ésas de las que Shakespeare decía en una de sus comedias que «se puede matar con una sonrisa». Pero no es de ellas de las que estoy hablando. Es triste que hasta la sonrisa pueda pudrirse. Pero no vale la pena detenerse a hablar de la podredumbre.
Hablo más bien de las que surgen de un alma iluminada, ésas que son como la cresta de un relámpago en la noche, como lo que sentimos al ver correr a un corzo(bambi), como lo que produce en los oídos el correr del agua de una fuente en un bosque solitario, ésas que milagrosamente vemos surgir en el rostro de un niño de ocho meses y que algunos humanos -¡poquísimos!- consiguen conservar a lo largo de toda su vida.
Me parece que esa sonrisa es una de las pocas cosas que Adán y Eva lograron sacar del paraíso cuando les expulsaron y por eso cuando vemos un rostro que sabe sonreír tenemos la impresión de haber retornado por unos segundos al paraíso. Lo dice estupenda- mente Rosales cuando escribe que «es cierto que te puedes perder en alguna sonrisa como dentro de un bosque y es cierto que, tal vez, puedas vivir años y años sin regresar de una sonrisa». Debe de ser, por ello, muy fácil enamorarse de gentes o personas que posean una buena sonrisa. Y ¡qué afortunados quienes tienen un ser armado en cuyo rostro aparece con frecuencia ese fulgor maravilloso!
Pero la gran pregunta es, me parece, cómo se consigue una son- risa. ¿Es un puro don del cielo? ¿O se construye como una casa? Yo supongo que una mezcla de las dos cosas, pero con un predominio de la segunda. Una persona hermosa, un rostro limpio y puro tiene ya andado un buen camino para lograr una sonrisa refulgente. Pero todos conocemos viejitos y viejitas con sonrisas fuera de serie. Tal vez las sonrisas mejores que yo haya conocido jamás las encontré precisamente en rostros de monjas ancianas: la madre Teresa de Calcuta y otras muchas menos conocidas.
Por eso yo diría que una buena sonrisa es más un arte que una herencia. Que es algo que hay que construir, pacientemente, laboriosamente.
¿Con qué? Con equilibrio interior, con paz en el alma, con un amor sin fronteras. La gente que ama mucho sonríe fácilmente. Porque la sonrisa es, ante todo, una gran fidelidad interior a sí mismos. Un amargado jamás sabrá sonreír. Menos un orgulloso.
Un arte que hay que practicar terca y constantemente. No haciendo muecas ante un espejo, porque el fruto de ese tipo de ensayos es la máscara y no la sonrisa. Aprender en la vida, dejando que la alegría interior vaya iluminando todo cuanto a diario nos ocurre e imponiendo a cada una de nuestras palabras la obligación de no llegar a la boca sin haberse chapuzado antes en la sonrisa, lo mismo que obligamos a los niños a ducharse antes de salir de casa por la mañana.
Esto lo aprendí yo de un viejo profesor mío de oratoria. Un día nos dio la mejor de sus lecciones: fue cuando explicó que si teníamos que decir en un sermón o una conferencia algo desagradable para los oyentes, que no dejáramos de hacerlo, pero que nos obligáramos a nosotros mismos a decir todo lo desagradable sonriendo.
Aquel día aprendí yo algo que ha sido infinitamente útil: todo puede decirse. No hay verdades prohibidas. Lo que debe estar prohibido es decir la verdad con amargura, con afanes de herir. Cuando una sola de nuestras frases molesta a los oyentes (o lectores) no es porque ellos sean egoístas y no les guste oír la verdad, sino porque nosotros no hemos sabido decirla, porque no hemos tenido el amor suficiente a nuestro público como para pensar siete veces en la manera en la que les diríamos esa agria verdad, tal y como pensamos la manera de decir a un amigo que ha muerto su madre. La receta de poner a todos nuestros cócteles de palabras unas gotitas de humor sonriente suele ser infalible.
Y es que en toda sonrisa hay algo de transparencia de Dios, de la gran paz. Por eso me he atrevido a titular este comentario hablando de la sonrisa como de un sacramento. Porque es el signo visible de que nuestra alma está abierta de par en par.
Escrito en Amor+Familia, Interiormente, Mis sueños, Unidad, casitodo
La vida, las reglas, los besos, la verdad, la risa: el AMOR

Rompe las reglas,
Perdona rápido,
Besa despacio,
Ama de verdad,
Ríe sin control,
Sé feliz.
Escrito en Interiormente, Mis sueños, casitodo
Donar alegría
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“La risa es una cosa demasiado seria” afirmó Groucho Marx. Comparto este artículo publicado en la Nación por el maestro Firpo, autor de uno de los libros que más me ha hecho reír en la vida. No se equivoca al afirmar que la alegría se propaga, se contagia, se derrocha, se reproduce, se reparte, se irradia, se despilfarra. Un ambiente cualquiera puede mejorar y hasta cambiar si “cosechamos socios y simpatizantes” para darle el lugar que se merece en cada vínculo humano. Porque un mundo distinto es posible, te invito a Donar (y por la recíproca a Recibir) comentarios alegres, experiencias simpáticas, mirada positiva de la vida aún en la situación más fiera, buenas ondas, gestos de agradecimiento y empatía, cuentos sanos bien intencionados, comentarios risueños en situacones incómodas, alegre amabilidad y simpatía con todos. Leé el artículo y no te reprimas: A Donar Alegría sin parar.
Si usted se reconoce una persona alegre -o sea, naturalmente dotada de buenas ondas- y, a la vez, considera que nadie puede reprocharle amarretismo, sepa que le bastará proponérselo para que su alegría se reproduzca en otras personas.
Donar alegría es uno de los más baratos gestos de generosidad, pero, aun así, se trata de una actitud humanamente exótica, con poquísimos cultores. La alegría es contagiosa, se reproduce de la nada y no hay individuo que se haya visto privado de ella por el hecho de haberla repartido a raudales. En serio, usted podrá comprobar que cuanta más alegría despilfarre, más rápido ha de incrementarse su capital de buenas ondas. A tan curiosa conclusión arribaron psicólogos, sociólogos y etnólogos -básicamente, estudiosos de la salud emocional-, reunidos en Buenos Aires y Helsinki, capital de Finlandia.
Aun cuando cada grupo trabajó por su cuenta, sin tener noticias del otro, lo sorprendente es que desde perspectivas culturales muy disímiles alcanzaron idéntica moraleja: si una persona es alegre, invierte buena voluntad y regala siquiera mendrugos de ánimo jolgorioso, su alegría ha de irradiarse a otra u otras. Porque la jovialidad es contagiosa y las buenas ondas se propagan.
Desde luego, la alegría de buena calidad es difícil de conseguir, tal vez porque eso de prodigarla sin aspiración de recompensa sólo está en la mente y en la naturaleza de seres humanos bastante raros. El mercado pone a disposición de los consumidores toda clase de alegrías de rezago, gruesas y chapuceras, pero las que verdaderamente halagan el espíritu suelen escasear tanto como cualquiera de los sentimientos altruistas.
Sarmiento auspició el “buen reír” en algunos de sus discursos; Martín Lutero creía que Dios lo había dotado de un imbatible escudo protector, la alegría, y el filósofo holandés Baruch Spinoza (en su Etica demostrada según el método geométrico, 1675) se declaró desconfiado de los tipos vocacionalmente inclinados a la amargura. “Tu risa me hace libre,/ me pone alas;/ soledades me quita,/ cárcel me arranca”, dice un poema de Miguel Hernández, cantado por Alberto Cortéz.
La distribución de alegrías de buena ley es ciertamente escasa por distintas razones: porque no se cultivan y porque, a diferencia de las tristezas, carecen de prestigio. Ningún artista o escritor que haya inspirado sonrisas mereció la fama de los que hicieron sufrir y llorar, y ningún político alcanzó alguna cumbre sin apelar al gesto ceñudo, al discurso de ronco son y al dedo acusador siempre en ristre.
Es lamentable, pero también la angustia es contagiosa. Y, debe uno reconocerlo, sabe ingeniárselas para cosechar socios y simpatizantes.
© LA NACION
Escrito en Amor+Familia, Mis sueños, Mundo Nuevo, Unidad
Lo mejor está por venir!

Pasillo de entrada en mi casa paterna.Es hermoso!
El 7 de Junio pasado mis papás, Nieves y Cayetano, cumplieron 62 años de casados felices. El domingo pasado 1 de noviembre, mi suergra Angela falleció a sus 96 años. Este cuento lo leí y guardé hace bastante. Creo firmemente “que lo mejor está por venir”.
“Había una mujer que había sido diagnosticada con una enfermedad incurable y a la que le habían dado sólo tres meses de vida. Así que empezó a poner sus cosas “en orden”. Contactó a su sacerdote y lo citó en su casa para discutir algunos aspectos de su última voluntad. Le dijo cuáles canciones quería que se cantaran en su misa de cuerpo presente, qué lecturas hacer y con qué traje deseaba ser enterrada. La mujer también solicitó ser enterrada con su libro favorito. Todo estaba en orden y el sacerdote se estaba preparando para irse cuando la mujer recordó algo muy importante para ella. – Hay algo más – dijo ella exaltada. – ¿Qué es? – preguntó el sacerdote. – Es muy importante – continuó la mujer – Quiero ser enterrada con un tenedor en mi mano derecha. El sacerdote se quedó confundido mirando a la mujer, sin saber exactamente qué decir. – Eso lo sorprende, ¿o no? – preguntó la mujer. – Bueno, para ser honesto .., estoy intrigado con la solicitud, dijo el sacerdote. La mujer explicó: – En todos los años que he asistido a eventos sociales y cenas de compromiso, siempre recuerdo que cuando se retiraban los platos del platillo principal, alguien inevitablemente se agachaba y decía, ‘Quedate con el tenedor’. Era mi parte favorita porque sabía que algo mejor estaba por venir… como torta de chocolate o tarta de manzana. ¡Algo maravilloso y sustancioso! Así que quiero que la gente me vea dentro de mi ataúd con un tenedor en mi mano y quiero que se pregunte ‘¿Porque tiene ese tenedor?’. Después quiero que usted les diga: ‘Se quedó con su tenedor porque lo mejor está por venir’. Los ojos del sacerdote se llenaron de lágrimas de alegría mientras abrazaba a la mujer despidiéndose. Él sabía que ésta sería una de las últimas veces que la vería antes de su muerte. Pero también sabía que la mujer tenía un mejor concepto del Cielo que él mismo. Ella sabía que algo mejor estaba por venir. En el funeral la gente pasaba por el ataúd de la mujer y veían el precioso vestido que llevaba, su libro favorito y el tenedor puesto en su mano derecha. Una y otra vez el sacerdote escuchó la pregunta: “¿Qué cosa con el tenedor?” y una y otra vez él sonrió. Durante su mensaje el sacerdote explicó la conversación que había tenido con esta inteligente dama, poco antes que muriera. También les habló acerca del tenedor y qué era lo que simbolizaba para ella. El sacerdote les confesó a las personas cómo él no podía dejar de pensar en el tenedor. También que de seguro ellos tampoco podrían dejar de pensar en el tenedor. El sacerdote estaba en lo correcto. La próxima vez que tengas en tus manos un tenedor, acordate que lo mejor está por venir.
Escrito en Amor+Familia, Interiormente, Mis sueños, Mundo Nuevo
Aniversario de casados: 27 y presiento que habrán más.
Hay MATRIMONIOS QUE TERMINAN BIEN,
otros DURAN TODA LA VIDA. Woody Allen

Ahora que estás aquí conmigo, quiero decirte:
Que es tu cara la que quiero ver al acostarme, y al despertarme.
Que son tus cuidados los que quiero cuando esté enferma.
Que es tu mano la que quiero apretar cuando rece el Padre Nuestro.
Que es el latido de tu corazón el que me serena.
Que es tu voz la que me hace sonreir.
Que es tu presencia la que me hace descansar.
Dime, amor… ¿compartirás tu vida conmigo?
GRACIAS JAVI por el aguante! Seguimos madurando y mejorando.

"Que nada separe..."
Escrito en Amor+Familia, Interiormente, Mis sueños, casitodo
Carlos Cajade: el hombre nuevo.
Guardo lindos momentos compartidos ese verano. El Javi sacó la foto. No dejamos de cantar en fogón ni una noche, ni de celebrar la Eucaristía un día. Nos alcanzaba la amistad, la naturaleza tan bella y esos hermanos mapuches que esperaban un rato de compañía. Aseguro que sos un ejemplo. Opciones radicales de vida. Ninguna tranza. Un solo objetivo: evangelizar para promocionar a la persona humana. Nos vemos en cada pibe, en cada altar, en cada hermano.

Carlitos, Pajarito, Marta , Mary y Yo(colada) en Misión Paimún, Neuquén, verano de 1980.
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http://www.amprovincia.com.ar/noticias/detail_especiales.asp?id=51
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Esperanza: de cómo llegó al corazón del hombre
Existían millones de estrellas en el cielo. Estrellas de todos los colores: blancas, plateadas, verdes, doradas, rojas y azules. Un día inquietas, ellas se acercaron a Dios y Le dijeron: – Señor, nos gustaría vivir en la tierra, entre los hombres. – Así será hecho, respondió el Señor. Las conservaré a todas ustedes pequeñitas, como son vistas para que puedan bajar para la Tierra. Cuéntase que en aquella noche, hubo una linda lluvia de estrellas. Algunas se acurrucaron en las torres de las iglesias, otras fueron a jugar y a correr junto con las luciérnagas por los campos, otras se mezclaron con los juguetes de los niños y la tierra quedó maravillosamente iluminada. Pero con el pasar del tiempo, las estrellas resolvieron abandonar a los hombres y volver al cielo, dejando la tierra oscura y triste. – ¿Porqué volvieron? -Preguntó Dios, a medida que ellas iban llegando al cielo-. – Señor, nos fue imposible permanecer en la tierra. Allá existe mucha miseria y violencia, mucha maldad, mucha injusticia. Y el Señor les dijo: – ¡Claro! El lugar de ustedes es aquí en el cielo. La tierra es el lugar de lo transitorio, de aquello que pasa, de aquel que cae, de aquel que yerra, de aquel que muere, nada es perfecto. El cielo es el lugar de la perfección, de lo inmutable, de lo eterno, donde nada perece. Después que llegaron todas las estrellas y verificando su número, Dios habló de nuevo: – Nos está faltando una estrella. ¿Será que se perdió en el camino? Un ángel que estaba cerca replicó -No Señor, una estrella resolvió quedarse entre los hombres. Ella descubrió que su lugar es exactamente donde existe la imperfección, donde hay límite, donde las cosas no van bien, donde hay lucha y dolor. – ¿Qué estrella es esa? – Es la Esperanza Señor. La estrella verde. La única estrella de ese color. Y cuando miraron para la tierra, la estrella no estaba sola. La Tierra estaba nuevamente iluminada porque había una estrella verde en el corazón de cada persona. Porque el único sentimiento que el hombre tiene y Dios no necesita tener es la Esperanza. Dios ya conoce el futuro y la Esperanza es propia de la persona humana, propia de aquel que yerra, de aquel que no es perfecto, de aquel que no sabe como será el futuro.Esperanza
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